El CO2 cerca de su máximo… estaremos permanentemente arriba de las 400 ppm?

Por  para ClimateCentral
@AndreaTWeather

Hace tan sólo tres años, la estación de monitoreo de dióxido de carbono en la cima del Mauna Loa alcanzó un hito importante: se obtuvo la primera medición de concentraciones de CO2 superiores a 400 partes por millón (ppm), nivel considerado como índice de referencia. Ahora, es posible que nunca más estemos por debajo de ese valor.

A medida que los niveles de CO2 se acercan a su máximo anual, se observa que estos han alcanzado sorprendentes valores. Las concentraciones en las últimas semanas han subido cerca de 410 ppm, en parte gracias al empujón de un evento El Niño excepcionalmente fuerte.

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Pero son las emisiones debidas a las actividades humanas las que, con mucho, son el principal motor de la subida inexorable de las concentraciones de CO2 en la atmósfera. Esa tendencia, a su vez, está impulsando el constante aumento de las temperaturas globales, que han establecido un récord tras otro en los últimos meses.

Esos niveles de CO2 pronto comenzarán a caer hacia su mínimo anual de primavera (en el Hemisferio Norte, otoño en el Hemisferio Sur) que provoca la inhalación colectiva de árboles y plantas. Pero debido a los notables niveles alcanzados este año, esta caída -a diferencia de los últimos años-, no puede estar por debajo de la marca de 400 ppm en Mauna Loa.

“Creo que esto se ha terminado para siempre” afirmó Ralph Keeling, director del programa de CO2 Mauna Loa en la Scripps Institution of Oceanography.

Y en poco tiempo, esto sucederá en todo el mundo.

Aumento constante
Los niveles de dióxido de carbono atmosférico son monitoreados en estaciones de todo el mundo, proporcionando un registro de la marca que los seres humanos están dejando en el planeta. Charles Keeling, quien comenzó estos registros en Mauna Loa en 1958, se propuso revelar las variaciones anuales creadas por el crecimiento estacional y la muerte de la vegetación y el aumento constante de CO2 de un año a otro debido a la mano del hombre.

El gráfico resultante, conocido como la Curva de Keeling en su honor, se convirtió en un icono de la ciencia del clima.

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En aquel entonces, los niveles de CO2 eran de alrededor de 315 ppm (ya se observaba un aumento respecto de los niveles pre-industriales de CO2 que estaban alrededor de 280 ppm), pero han crecido de manera constante, en primer lugar cruzar el umbral de 400 ppm en mayo de 2013. Al año siguiente tuvimos el primer mes completo con un promedio sobre ese nivel. El año pasado, 2015, esto se registró durante tres meses.

Sin embargo, en cada uno de esos años, las concentraciones de CO2 bajan nuevamente por debajo de ese nivel en el otoño, pero por un período cada vez menor.

Mientras que las plantas necesitan del CO2 como nosotros oxígeno, sólo pueden absorber una determinada cantidad, dejando un exceso todos los años, exceso que hace que suban lentamente tanto el máximo como el mínimo anual, al igual que una marea creciente levanta todos los barcos.

Que el exceso anual (alrededor de 2 ppm) atrape cada vez más calor en la atmósfera de la Tierra, significa un aumento de la temperatura global en 0.9 ° C desde el comienzo del siglo XX. En los últimos meses, esas temperaturas se han acercado a 1.5°C por encima de la temperatura global de finales del siglo XIX, hito que los negociadores internacionales están trabajando para poder evitarlo.

Dependiendo de la reducción de las emisiones en las próximas décadas, la Tierra podría tener de 1.7°C a 5.0°C de calentamiento  antes de finales del presente siglo.

El empujón de El Niño

El año pasado, el CO2 alcanzó un máximo semanal de alrededor de 404 ppm. Si la tendencia hubiera continuado con normalidad, es probable que hubiera sido otro año más en los que los niveles de CO2 anuales en Mauna Loa superaron las 400 ppm de forma permanente. Pero entonces llegó uno de los más fuertes de El Niño registrados.

El Niño favorece condiciones de sequía en las regiones tropicales del planeta, lo que puede significar más incendios forestales y mayores emisiones de CO2. Este El Niño ayudó a causar un gran salto en los niveles de CO2 en comparación con el año pasado; durante 2015, las concentraciones de CO2 han crecido 3.05 ppm, el salto más grande de la historia.

También marcó el cuarto año consecutivo con una tasa de crecimiento superior a las 2 ppm – otra característica del calentamiento global es que la tasa de crecimiento anual de CO2 se está acelerando. Al principio del registro de la Curva de Keeling, la tasa de crecimiento fue de tan sólo unas 0.75 ppm.

En la actualidad, los niveles de CO2 son aproximadamente 4 ppm superiores a este punto del año pasado, gracias en parte a un gran salto sobre todo en abril. Keeling no está seguro de cuál ha sido la causa exacta de ese salto, pero dijo que era probable que una masa de aire con gran contenido de CO2 se desplazó desde el sudeste de Asia.

Un modelo computarizado en alta resolución de la NASA le ha dado a los científicos una inmejorable forma
de visualizar cómo el CO2 en la atmósfera varía a nivel global a lo largo del año

Debido a este salto, el valor semanal más alto registrado este año ha sido de 408.6 ppm, a mediados de abril. Los valores diarios tuvieron picos aún mayores, acercándose a las 410 ppm.

Tales saltos en abril son bastante típicos, dijo Keeling, aunque generalmente mayo tiene un promedio mensual más alto que abril porque es más consistentemente alto. (El pico de los niveles de CO2 también se está desplazando a principios de mayo debido a una temporada de crecimiento de las plantas más larga, favorecida por temperaturas globales más altas).

Permanentemente por encima de 400 ppm?

Como resulta de mayo a junio, los niveles de CO2 bajan de su punto más álgido, y la pregunta es: ¿Qué tan bajo irán? ¿Descenderán por debajo de las 400 ppm una vez más, o estamos ahora en un mundo sobre 400 ppm.

El mismo Keeling piensa que la última situación es la más probable.

“Creo que es muy poco probable que los registros del Mauna Loa se hundan por debajo de las 400 ppm en las medias mensuales o semanales”, dijo en un blog en octubre de 2015, cuando estaba claro qué tan fuerte sería El Niño.

Pieter Tans, científico principal del efecto invernadero global del Global Greenhouse Gas Reference Network de la NOAA, se mostró más circunspecto, diciendo que esto dependerá del tiempo en que el actual aumento de 4 ppm a partir del año pasado se prolongue en el verano.

Sin embargo, Mauna Loa no es el único punto de medición de CO2 que pueda medir concentraciones de forma permanente por encima de 400 ppm. El observatorio en Cape Grim, en el noroeste de Tasmania, tuvo sus primeras mediciones superiores a 400 ppm el 10 de mayo de 2016. Ahora que se ha alcanzado ese nivel, los científicos de ese observatorio indicaron que estiman que no va a caer por debajo de ese valor nuevamente.

Esto es particularmente significativo debido a que Cape Grim todavía no había alcanzado esa marca, en parte debido a que el hemisferio sur tiene un ciclo estacional menos pronunciado que el Hemisferio Norte debido a que el hemisferio norte tiene más masa de tierra y consecuentemente, más vida vegetal. La mayoría de las emisiones de dióxido de carbono también vienen desde el Hemisferio Norte y toma alrededor de un año que se extiendan por el ecuador.

La ilustración muestra los niveles de CO2 a través de la atmósfera sobre parte de nuestro país. Click para agrandar. Créditos: Eric Morgan, Scripps Institution of Oceanography

La ilustración muestra los niveles de CO2 a través de la atmósfera sobre parte de nuestro país. Click para agrandar. Créditos: Eric Morgan, Scripps Institution of Oceanography

Keeling vio este proceso en acción durante una misión aérea dirigida por el Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas (NCAR) de los Estados Unidos que mide los niveles de CO2 en profundidad sobre el Hemisferio Sur en febrero. Las mediciones tomadas durante la misión mostró que, incluso en algunos de los tramos más remotos del planeta, cerca de la Antártida, las masas de aire tenían concentraciones de CO2 en 400 ppm. Y las que no, estuvieron apenas por debajo.

Esto significa es que “este es el último año que veremos concentraciones por debajo de las 400 ppm de CO2 en el Hemisferio Sur, a menos que seamos capaces de lograr algún día emisiones negativas”, afirmó Britton Stephens,  científico del NCAR y co-investigador principal de la misión.

Keeling sospecha que los únicos lugares en el mundo que pueden tener niveles por debajo de 400 ppm este verano (invierno en el Hemisferio Sur) estarán en las latitudes más altas -cerca de los polos- regiones que tienen mayores oscilaciones estacionales. Quizá esto puda ocurrir nuevamente el próximo verano, pero entonces el planeta en su conjunto estarán por encima de 400 ppm en un futuro previsible.

Y mientras que el índice de referencia es algo simbólico – el exceso de calor atrapado por 400 ppm frente a 399 es pequeño – sirve como un hito psicológico importante, dijo Keeling, una forma de marcar hasta qué punto los seres humanos han emitido CO2 a la atmósfera.

Y con los niveles de este año acercándose a 410 ppm, “te das cuenta de lo rápido que todo esto puede ser”, dijo.

Keeling conserva la esperanza que con la firma del acuerdo de París y las acciones establecidas para limitar las emisiones de diversos gobiernos nacionales, el aumento icónico de la curva de Keeling comenzará a estabilizarse.

“Si el Acuerdo de París es exitoso, esta curva será muy diferente en cuestión de cinco o 10 años, ya que comenzará a cambiar”, dijo “Y espero que lo podamos ver.”

Artículo original by  vía ClimateCentral
Traducción al español: Mauricio Saldívar

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