DECLARACIÓN DE LA OMM SOBRE LA MODIFICACIÓN ARTIFICIAL DEL TIEMPO

geoengineerDesde hace miles de años, los seres humanos vienen realizando esfuerzos para modificar el tiempo y el clima para aumentar los recursos hídricos y atenuar las condiciones meteorológicas extremas.

La tecnología moderna de modificación artificial del tiempo se remonta al descubrimiento, a fines del decenio de 1940, de que las gotas de nubes sobreenfriadas podían convertirse en cristales de hielo al insertárseles un agente enfriador como el hielo seco, o un núcleo de hielo artificial, como el yoduro de plata. A lo largo de más de cincuenta años de investigación se han logrado grandes avances en nuestro conocimiento de la microfísica, la dinámica y los procesos de precipitación de las nubes naturales (lluvia, granizo, nieve) y los efectos de las intervenciones humanas en esos procesos. En la actualidad se llevan a cabo más de cien proyectos de modificación artificial del tiempo en decenas de países, en particular en regiones áridas y semiáridas, donde la falta de suficientes recursos hídricos limita su capacidad para satisfacer la demanda de alimentos, fibra y energía.

vid

Daños que provoca el granizo en la vid

La energía que encierran los sistemas meteorológicos es de tal magnitud que es imposible crear artificialmente tormentas de lluvia o alterar la dirección de los vientos para llevar vapor de agua a una región.

Por lo que respecta a la modificación del tiempo, la solución más realista es aprovechar las sensibilidades microfísicas que hacen posible que una pequeña perturbación en el sistema provocada por el ser humano puede alterar sustancialmente la evolución natural de los procesos atmosféricos. Se ha demostrado en laboratorio la posibilidad de influir en las microestructuras de las nubes mediante simulación en modelos numéricos, y posterior verificación mediante mediciones físicas, en algunos sistemas naturales tales como niebla, capas de nubes y cúmulos. Sin embargo, se cuenta con muy pocas pruebas físicas directas de que la precipitación, el granizo, el rayo o los vientos, pueden modificarse significativamente empleando medios artificiales. La complejidad y variabilidad de las nubes hace sumamente difícil comprender y detectar los efectos de los intentos de modificarlas artificialmente. A medida que avanzan los conocimientos de la física y la estadística de las nubes, y su aplicación a la modificación artificial del tiempo, se elaboran nuevos criterios de evaluación para valorar los experimentos de siembra de nubes.

Granizada que alcanzó los 40 cm de altura en Jáchal, San Juan, en noviembre de 2015.

Granizada que alcanzó los 40 cm de altura en Jáchal, San Juan, en noviembre de 2015.

Esta cuestión ha cobrado una nueva dimensión con la creación de nuevos equipos de medición, satélites, radiómetros de microondas, perfiladores del viento, redes automáticas, pluviómetros y estaciones de redes mesoescalares. Son igualmente importantes los progresos hechos en sistemas informáticos que permiten procesar grandes volúmenes de datos. El empleo de nuevas series de datos unido a modelos numéricos de nubes cada vez más refinados contribuyen a poner a prueba diversas hipótesis en materia de modificación artificial del tiempo.

Con algunos de estos nuevos recursos se puede preparar una mejor climatología de las nubes y de la precipitación para poner a prueba las hipótesis de siembra antes de comenzar proyectos en materia de modificación artificial del tiempo. Si se pudiese predecir con precisión la precipitación de un sistema nuboso, sería sencillo detectar el efecto de la siembra artificial de nubes en ese sistema. No obstante, los efectos esperados de esta siembra se sitúan casi siempre dentro del margen de la variabilidad natural (baja relación señal/ruido) y nuestra capacidad de predicción del comportamiento natural sigue siendo limitada. La comparación de la precipitación observada durante los períodos de siembra con la observada durante períodos históricos plantea dificultades a causa de los cambios climáticos y de otro tipo que se han operado de un período a otro y, por consiguiente, no es una técnica fiable.

La situación se hace aún más difícil al ser mayores los indicios de que el cambio climático puede incidir en el volumen de precipitación en todo el mundo, así como en su redistribución espacial.

LUCHA ANTIGRANIZO
El granizo causa considerables pérdidas económicas en cosechas y bienes materiales. Se han propuesto numerosas hipótesis para eliminar el granizo y se han realizado operaciones de siembra en muchos países. Las hipótesis físicas incluyen los conceptos de competencia beneficiosa (creando numerosos embriones de granizo adicionales que en realidad compiten con el agua sobreenfriada), disminución de la trayectoria (con objeto de reducir el tamaño de las piedras de granizo), y depuración prematura por la precipitación. Según estos conceptos, los métodos de siembra se concentran en las regiones periféricas de grandes sistemas de tormentas, y no en la corriente ascendente principal.

Avión de lucha Antigranizo de la Provincia de Mendoza. Se pueden ver las bengalas que inyectan yoduro de plata en las nubes

Avión de lucha Antigranizo de la Provincia de Mendoza. Se pueden ver las bengalas que inyectan yoduro de plata en las nubes

No tenemos aún suficiente conocimiento de las tormentas para poder predecir con confianza los efectos de la siembra sobre el granizo. Las posibilidades de aumentar o disminuir el granizo y la lluvia en ciertas circunstancias han sido objeto de discusión en la literatura científica. Se ha señalado que las tormentas supercelulares constituyen un problema especial. Las simulaciones con modelos numéricos de nubes han proporcionado atisbos de la complejidad del proceso del granizo, pero las simulaciones no son aún suficientemente precisas como para proporcionar respuestas definitivas. Los científicos que trabajan en programas operativos y de investigación están tratando de delimitar las horas y lugares favorables, así como las cantidades de material de siembra para lograr tratamientos eficaces de modificación. Se han llevado a cabo algunos ensayos por selección aleatoria para la supresión del granizo utilizando medidas tales como la masa del granizo, la energía cinética, el número de piedras de granizo y la zona de caída de éste.

Lanzadera de Cohetes de un Sistema Anti Granizo. Cada cohete libera yoduro de plata, en el "núcleo" de la nube, modificando su estructura

Lanzadera de Cohetes de un Sistema Anti Granizo. Cada cohete libera yoduro de plata, en el “núcleo” de la nube, modificando su estructura

No obstante, la mayor parte de las tentativas de evaluación se han realizado en programas operativos de selección no aleatoria. En estos últimos, se han usado con frecuencia las tendencias históricas de los daños causados por el granizo en las cosechas, a veces con zonas de control en la zona del objetivo y del lado del viento, pero tales métodos pueden ser no fiables. Muchos grupos han pretendido haber logrado grandes reducciones. El peso de las pruebas científicas obtenidas hasta la fecha no es concluyente, ni lo es tampoco afirmar o negar la eficacia de las actividades de la lucha antigranizo. Esta situación sirve de acicate para que en los programas operativos se refuercen los componentes físicos y de evaluación de sus esfuerzos. En estos últimos años, han resurgido las actividades antigranizo con el uso de cañones para producir fuertes ruidos. Tampoco hay un fundamento científico ni hipótesis creíble que sustente tales actividades.

El cañón antigranizo (de dudosa efectividad) es un generador de ondas de choque, compuesto de una cámara de explosión y de un difusor cónico. El conjunto alcanza los 6 m de altura.

El cañón antigranizo (de dudosa efectividad) es un generador de ondas de choque, compuesto de una cámara de explosión y de un difusor cónico. El conjunto alcanza los 6 m de altura.

Los considerables progresos alcanzados en la tecnología en el curso del pasado decenio han abierto nuevas posibilidades para demostrar documentalmente y comprender mejor la evolución de las tormentas de extrema intensidad y del granizo. Es preciso realizar nuevos experimentos sobre la organización de las tormentas y la evolución de la precipitación, incluido el granizo.

Fuente: Organización Meteorológica Mundial

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