El primer blooper!

Franz Reichelt, el "sastre volador", posando para las cámaras con su traje-paracaídas

Franz Reichelt  fue un sastre de prestigio en Francia. Nacido en el Imperio Austrohúngaro, Franz se destacó por sus ideas revolucionarias al tratar de crear, siguiendo los diseños de Leonardo da Vinci, un traje-paracaídas, que le permitiera saltar en forma segura desde las alturas.

Fue un adelantado en varios aspectos: debe haber sido -probablemente- el primero en usar un prototipo de lo que ahora conocemos como “crash test dummy“, un muñeco en el que probó su invento lanzándolo desde lo alto de la Torre Eiffel. También  fue el primer hombre en realizar un salto B.A.S.E. y, -lamentablemente para él- fue el primero en protagonizar un “blooper” que quedó grabado en su totalidad.

Los lanzamientos del muñeco desde la Torre fueron un desastre. El “traje-paracaídas” no funcionaba como estaba previsto y el muñeco se estrellaba contra el suelo. Reichelt argumentaba que, al ser un objeto inanimado, el muñeco no podía abrir los brazos para el correcto funcionamiento del dispositivo.

Al estar en juego su honor, y seguro de lo infalible de su invento (de otro modo no se explica!) decidió ser el “piloto de pruebas” de su invento. Las autoridades de la Torre Eiffel se negaron a autorizar que use la misma como trampolín, y le dijeron que debía contar con un permiso especial de la Sûreté (hoy Policía Nacional), con la intención de desanimarlo y sacárselo de encima… pero sorprendentemente la Policía le dio el permiso! A pesar de ello, las autoridades de la Torre le hicieron firmar un documento donde los liberaba de toda responsabilidad.

EL SALTO

El día elegido para el gran evento fue el 4 de febrero de 1912 y contó con una gran difusión previa. Por eso ya desde la mañana temprano, curiosos y funcionarios de la policía se reunieron al pie de la Torre, en el lugar previsto para el “aterrizaje”. Junto a Franz Reichelt, un equipo de filmación con al lo menos dos cámaras de Pathé Films, en aquél entonces la compañía cinematográfica más importante del mundo.

Reichelt toma posición y desde lo alto, subido a una silla se lo ve dudar mucho antes de saltar. Pero luego de unos pocos e interminables segundos lo hace, en caída libre y sin poder desplegar en forma correcta su invento, golpeando en forma violenta contra el suelo congelado del invierno parisino (ese día la mínima había sido de -7°C, según el periódico Le Petit Parisien).

Inmediatamente tratan de reanimarlo y llevarlo a un hospital pero ya era tarde. La autopsia luego revelaría que había muerto por un ataque cardíaco en su caída.

Franz Reichelt no pudo mostrar la eficiencia de su invento, y sin embargo dejó huella… una grande en el suelo, de unos 20 cm de profundidad!

Montaje para el artículo "L'inventeur d'un parachute se lance de le tour Eiffel et s'écrase sur le sol" ("El inventor de un paracaídas se lanza desde la Torre Eiffel y choca contra el suelo") del periódico Le Petit Parisien, 5 de febrero de 1912, en el que se describe la muerte de Franz Reichelt

Mauricio Norman SALDIVAR, 24 de febrero de 2012.-

 

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