Cuatro factores meteorológicos que influyen en nuestra sensación de confort

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Suena el despertador en la mañana.
Hacemos un esfuerzo sobrehumano para dejar el sueño en la cama, encendemos la tele para ver qué temperatura hace y, en base a ese dato, planificar qué ropa ponernos para sentir confort a la intemperie.

Pero… es la temperatura el único dato que necesitamos para decidir cómo enfrentar el día?

Si lo que queremos saber es qué vestimenta será la apropiada para enfrentar al mundo, lo que debemos asegurarnos es de saber al menos el comportamiento actual y previsto de las cuatro variables que describiré y que influyen sobre nuestra sensación de confort (o la falta del mismo) cuando salimos del refugio (climatizado artificialmente) al que llamamos hogar.

  1. Es fundamental conocer la “Temperatura del aire”, ya que de ella dependerá si llevaremos “ropa de abrigo”, cuya función es retener el calor corporal, o “ropa liviana” vestimenta que nos permitirá estar lo más frescos posible. Estando sentados en una habitación con ropas livianas y realizando una actividad ligera, el rango de confort térmico oscila entre 21° y 25°C.
  2. Viento. En invierno (y también en verano) el viento provoca que la temperatura se perciba más baja que la real (temperatura aparente o sensación térmica). Este efecto sólo es perceptible si el viento supera los 8 a 10 km/h.
  3. Humedad Relativa. En verano alcanza gran protagonismo, al dificultar –en días húmedos- la evaporación de las transpiración (que en los seres humanos tiene como función regular la temperatura corporal enfriando la piel). El rango de confort de humedad relativa en invierno es de 20% a 50%, mientras que en verano oscila entre 20% y 60%.
  4. Nubosidad (en relación a la radiación solar directa). Si la temperatura es menor a los 18°C, exponerse al sol aumenta la sensación de confort. Por eso en invierno la mayoría elegimos caminar en la vereda del sol, mientras que en verano la evitamos.

Y la lluvia?

Estos son los principales elementos que modifican nuestra percepción de las condiciones meteorológicas. No consideramos fenómenos tales como la lluvia, niebla o tormentas, que no nos afectan tan frecuentemente. Ni siquiera consideramos las variaciones de presión. Esto, será motivo de otro post…

Por eso, aunque estés dormido a la mañana, tenés que prestar particular atención a estos datos del tiempo. Te ayudarán a enfrentar la temperie de la mejor manera posible… y a estar confortablemente vestido (o desvestido) según la ocasión!

Mauricio Saldívar

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